El
cerebro Adictivo.
Introducción:
A
continuación hablaremos un poco de lo que se refiere al tema “ El
cerebro adictivo” que por cierto hasta
hace unas décadas la droga-dicción se consideraba un problema moral
y de falta de voluntad. Hoy se reconoce como una enfermedad y se sabe
cómo tratarla.
Casi
todos conocemos algún caso de adicción: amigos, familiares o
compañeros adictos al alcohol, al tabaco, a medicamentos legales o a
drogas ilícitas.
Hoy
éstas se definen como una enfermedad crónica caracterizada por la
búsqueda y el uso compulsivo de una sustancia a pesar de saber los
daños que ocasiona. Al igual que otras enfermedades como la
diabetes, la adicción se puede tratar, y aunque no se consiga una
cura definitiva, el tratamiento incrementa la calidad y la duración
de la vida.
Este
tema habla de que cuando
la ciencia comenzó a estudiar la conducta adictiva en la década de
1930 se pensaba que las personas adictas a las drogas y al alcohol
tenían una moralidad deficiente y carecían de fuerza de voluntad.
A
raíz de importantes descubrimientos que empezaron en la última
década del siglo pasado, se ha ido transformando nuestra comprensión
de las adicciones y la imagen del adicto.
La
investigadora mexicana-estadounidense Nora Volkow, quien estudió
medicina en la UNAM y es hoy directora del Instituto Nacional sobre
el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en
inglés), observó en imágenes cerebrales la influencia de las
drogas sobre diversas zonas del cerebro y encontró la causa física
de la dependencia de sustancias como la cocaína y los opioides.
A
continuación se tienen algunos efectos de diferentes tipos de
sustancias, que pueden ser adictivas al cerebro:
Alcohol. Su
consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos. Las
áreas cerebrales especialmente vulnerables a esta droga son la
corteza cerebral (funciones ejecutivas), el hipocampo (memoria y
aprendizaje) y el cerebelo (coordinación de movimientos). Mariguana.
Puede dañar la memoria y el aprendizaje de corto plazo, la capacidad
de concentración y la coordinación. Aumenta el ritmo cardíaco y
puede perjudicar los pulmones, así como elevar el riesgo de
desarrollar psicosis en personas vulnerables.
Inhalables. Sustancias
volátiles que se encuentran en muchos productos caseros, como
pinturas, pegamentos y algunos aerosoles. Son extremadamente tóxicos
y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro.
Cocaína. Estimulante
que por la brevedad de sus efectos se suele consumir varias veces en
una sola sesión. Puede provocar graves consecuencias médicas
relacionadas con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y
digestivo.
Fuente:
National Institute on Drug Abuse
Y
esto se puede volver una enfermedad crónica, ya que la adicción en
una enfermedad que progresa por etapas. Cuando se abusa de las drogas
se alteran algunas zonas del cerebro como el tallo cerebral, que
controla el ritmo cardíaco, la respiración y el sueño; la corteza
cerebral, que procesa la información sensorial y nos permite pensar,
planear, resolver problemas y tomar decisiones, y el sistema límbico,
donde se aloja el llamado circuito de recompensa del cerebro. Al
ingresar en el cerebro las drogas obstaculizan su sistema de
comunicación e interfieren en el proceso normal de intercambio de
información neuronal.
La
estructura química de drogas como la mariguana y la heroína es tan
similar a la de un neurotransmisor natural, que los receptores las
aceptan como si fueran el neurotransmisor. La
mayoría de las drogas interfieren con la actividad de un
neurotransmisor llamado dopamina, que desempeña un papel fundamental
en las sensaciones de placer. "El cerebro está condicionado a
repetir conductas que permiten la supervivencia y las drogas actúan
produciendo una activación mucho mayor de la que ocurre en las
situaciones naturales de recompensa", explica la doctora Medina
Mora. "El cerebro pierde la capacidad de sentir placer por las
recompensas naturales, pues se acostumbra rápidamente a las dosis
masivas"
Como
todo lo que influye en nuestra salud física y mental, la propensión
a las adicciones proviene de varios factores biológicos y
ambientales. "Los factores genéticos más o menos explican 40 o
60% del riesgo total. El resto son factores ambientales, sociales,
culturales, dietéticos. Todo tipo de factores que no entran en el
biológico", señala Baler y agrega que no existen personas sin
riesgo genético absoluto. "No se trata de uno o cuatro genes
que sean malos".
Con
todo, Baler indica que algunas personas pueden definirse como más
vulnerables, pues tienen un riesgo mayor de desarrollar una conducta
de abuso de sustancias; son las personas proclives a conductas de
riesgo o a la búsqueda de novedades.
- Conducta agresiva temprana
- Habilidades sociales deficientes
- Ausencia de supervisión paterna
- Compañeros/amigos que abusan de sustancias
- Disponibilidad de la droga
- Pobreza …
y
de protección
- Auto control
- Relaciones positivas
- Supervisión y apoyo paterno
- Información
- Políticas contra el uso de drogas
- Cohesión comunitaria
Fuente:
National Institute on Drug Abuse
Y
todo esto nos puede llevar a una dependencia física, según María
Elena Medina Mora hay sustancias que por sí mismas son muy
adictivas; por ejemplo, la heroína. Desde que se usa por primera vez
provoca una modificación estructural del cerebro. Para que se
desarrolle una adicción importa igual lo adictiva que sea la droga,
su disponibilidad y lo aceptable que la considere la sociedad. La
directora del INPRF señala que el riesgo se puede medir en un
laboratorio con modelos animales.
La
adolescencia, un gran factor de riesgo ya que toda la parte del
cerebro que es responsable del juicio, raciocinio y control de la
conducta se desarrolla hasta los veintitantos años", explica la
doctora Medina Mora. Como los adolescentes suelen tomar sus
decisiones a partir de las emociones y no del juicio y el raciocinio,
es más probable que abusen de las sustancias. El problema principal
es que en esa etapa de desarrollo el cerebro es mucho más
vulnerable. "La adolescencia es una época en la que se están
desarrollando todas las conexiones y exponer el cerebro a las drogas
a esa edad tiene consecuencias mucho más dañinas", indica la
especialista.
En
cuanto a los usos medicinales de la mariguana la doctora Medina Mora
señala: "Todo este asunto de la mariguana medicinal realmente
confunde a los jóvenes". Si bien anteriormente pudieron
exagerarse los daños que provoca, esto no significa que sea una
droga inocua. Asimismo, es un error pensar que, por ser un producto
natural, no hace daño. "La heroína y el opio también
provienen de productos naturales y causan una dependencia terrible".
Los
problemas mentales y de vulnerabilidad es, otro grupo de riesgo está
formado por las personas que tienen algún tipo de padecimiento
mental, como bipolaridad o esquizofrenia. "Sabemos que existe un
gran porcentaje de comorbilidad (es decir, de presencia de dos
trastornos simultáneos: la adicción y una enfermedad mental)",
dice Rubén Baler.
La
doctora Medina Mora ilustra con el caso de un niño con problemas de
ansiedad; por ejemplo, las fobias que surgen más o menos a los siete
años. Si este niño llega a la edad adulta sin encontrarse con las
drogas o con el alcohol, probablemente ya para entonces podrá
resolver su problema.
Y
esto nos lleva a consecuencia conductales, familiar y sociales ya
que,todas las adicciones pueden tener graves consecuencias para la
salud y las relaciones humanas y, por tanto, para el bienestar
personal, familiar y social. Este trastorno afecta varios circuitos
cerebrales. "No solamente el circuito que calcula la
recompensa", dice Rubén Baler, "sino también los
relacionados con el aprendizaje, con la memoria, con el control de
emociones, con la toma de decisiones; son varios circuitos.
Siendo
adicto se corre también el riesgo de sufrir o infligir a otras
personas algún daño no intencional, o de incurrir en actos de
violencia o delitos por influencia de las drogas o de la abstinencia.
La doctora Medina Mora señala que "las drogas también son un
problema social con muchas facetas porque tener un adicto en la
familia la modifica, afecta su calidad de vida y tiene un impacto
emocional, económico y social".
Por
tanto, el tratamiento debe definirse según la persona, el tipo de
sustancia, el ambiente en que vive y sus recursos, internos y
externos. No se intenta resolver únicamente el problema bioquímico,
sino considerar al individuo y su contexto: su familia y su lugar de
trabajo.
Esto
nos debe llevar al mejor enfoque: la prevención, pero para no llegar
a necesitar tratamiento Rubén Baler propone la prevención
universal: "Evitar todo lo que sabemos que es dañino y tratar
de promover y enaltecer lo que sabemos que es positivo". Entre
los factores negativos se encuentran, por ejemplo, los padres
adictos, la pobreza extrema, la mala nutrición, la falta de
ejercicio, así como un ambiente que no sea confiable para los chicos
y, desde luego, un entorno de violencia. "Deben evitarse esas
actividades desafiantes, o de franca delincuencia"
He
elegido este tema de el cerebro adictivo, ya que es muy importante
todo lo que puede pasar con cualquier tipo de adiccion, ya sea
tabaco, alchol, o alguna droga, todos los efectos que causan en el
cerebro, en nuestro entorno y distintos circulos que tenemos. Esto
nos lleva a poder prevenir y evitar estas adicciones.
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